Cada vez que valoro un piso para reformar, reviso siempre las mismas cinco cosas antes de decidir si merece la pena. No es una fórmula mágica, es simplemente lo que he aprendido a fuerza de comprar, reformar y vender.
1. El estado real de la estructura, no solo de los acabados
Unos acabados feos se cambian con presupuesto y tiempo. Una humedad estructural, una instalación eléctrica obsoleta o un problema en la comunidad de propietarios pueden comerse todo el margen. Reviso siempre esto antes de fijarme en si la cocina está bonita o no.
2. El precio por metro cuadrado de la zona, no del anuncio
Comparo con ventas reales cerradas en los últimos meses en el mismo barrio, no con lo que otros anuncios piden. Es la única forma de saber si el margen después de reforma es real.
3. El coste de reforma con margen de error incluido
Siempre añado un porcentaje extra al presupuesto de reforma inicial. Las sorpresas existen, y prefiero descubrirlas en el papel antes que en la obra.
4. La demanda real de quien compraría después
No reformo pensando en lo que a mí me gusta, sino en quién va a vivir ahí después: familias, parejas jóvenes, inversores para alquiler. Cada perfil busca cosas distintas.
5. Los plazos, no solo el precio
Un piso barato que tarda seis meses en escriturarse puede salir más caro que uno algo más caro pero ágil. El tiempo también es coste.
Si estás valorando un piso para reformar en Alicante, Murcia, Valencia o Madrid y quieres una segunda opinión, escríbeme — es la parte del trabajo que más me gusta.