Por qué cuento esto ahora, sin terminar

Normalmente cuento mis proyectos cuando ya están cerrados. Este lo cuento a medias, porque creo que es más honesto mostrar también la parte del proceso que no controlas del todo: la que depende de un juzgado, no de mí.

Qué es una cesión de remate

Este chalet lo adquirí a través de una cesión de remate, dentro de un proceso de subasta judicial. En la práctica significa que ya hay una adjudicación provisional a mi favor, pero todavía no tengo la titularidad ni la posesión legal plena del inmueble: eso llega con el decreto de adjudicación, que es el documento que el juzgado emite para formalizar la transmisión. Hasta que no llega ese decreto, el proceso sigue abierto.

Foto: exterior del chalet en San Fulgencio

Dónde está el proyecto ahora

A día de hoy, en espera del decreto de adjudicación. No he entrado todavía a valorar el estado del inmueble con calma, ni he decidido qué haré con él —si reformarlo para vivienda, para vender, o mantenerlo—. Esa decisión llegará cuando tenga la titularidad resuelta.

Qué he aprendido hasta ahora

Que comprar en subasta judicial exige paciencia y trámites que no dependen de ti. Es un camino distinto a comprar directamente a un propietario, con sus propios tiempos y su propia curva de aprendizaje — y prefiero contarlo según pasa, en vez de esperar a tener una historia perfecta y ya cerrada.

Actualizaré este artículo, o publicaré una continuación, en cuanto tenga novedades sobre el decreto de adjudicación.